Ana suspiró profundamente, arrastrando los pies como siempre se metió al baño para asearse, debe preparar a su hija para enviarla al colegio, mantiene ocupada y cuando tiene tiempo libre le fascina encargarse de su bebé, ahora tiene el tiempo que no tenía antes y lo aprovecha para dedicárselos a su familia.
―Dios. ―Susurró llevándose la mano al vientre y bostezando. ―¿Se han movido? ―Cayó en cuenta al sentir nuevamente los pequeños movimientos. ―Cielo. ―Corrió fuera del baño. ―¡Se han movido!