Mundo ficciónIniciar sesiónDario se atrincheró detrás de una pesada escultura de bronce que usaba como cobertura. El aire se saturó de pólvora.
— ¡Maldito Giorgio! ¡Te mataré, traidor! — gruñó Dario, recargando a toda prisa.
Sabía que no podía ganar, solo retrasar lo que fuera que viniera hacia él, tenía que forzar la retirada, escuchó golpes en la puerta principal y pasos acercándose, y supo







