Mundo ficciónIniciar sesiónEl invierno romano se había asentado con una severidad inusual, cubriendo la Ciudad Eterna con un manto de escarcha que parecía intentar congelar los ecos del escándalo que aún resonaba en cada esquina, desde las plazas de mercado hasta los pasillos alfombrados del Palacio Quirinale.
Habían pasado semanas desde que el suelo de mármol de San Juan de Letrán se tiñera de carmesí, y el mundo que Stefano Greco creía haber tejido con hilos de acero y seda ya no existía.
La caída del C







