Mundo ficciónIniciar sesiónEl estruendo de una granada de humo rompió la visibilidad en el altar de San Juan de Letrán. Una cortina grisácea y densa se expandió rápidamente, ocultando la figura de Stefano Greco justo cuando Darío se disponía a someterlo definitivamente.
Uno de los sicarios sobrevivientes de la Guardia Pretoriana, leal hasta el fanatismo, surgió de entre la bruma disparando ráfagas cortas para cubrir la retirada de su amo.
— ¡Por aquí, patrón! — gritó el hombre, sujetando a un Stefano dese







