Mundo ficciónIniciar sesiónEl Final de la Sangre: Redención y Legado
La Villa Ferraro en la Toscana era un santuario de piedra y viñedos que parecía haber estado esperando el regreso de su verdadero dueño.
La primera noche que Darío y Luciana pasaron solos, tras semanas de hospitales y tribunales, el aire olía a tierra mojada y a leña de encina ardía en la chimenea de la habitación principal.
Ya no había sombras de guardaespaldas tras las puertas, ni el peso metálico de una pistola en la cintura de Darío.
Por primera vez, el silencio no era una amenaza, sino un regalo. Luciana, vestia con una bata de seda blanca que acentuaba su fragilidad recuperada, y observaba las llamas. Darío se acercó por detrás, rodeando su cintura con una delicadeza que contrastaba con la fuerza bruta de su pasado.
— Ya no hay apellidos que nos separen, Luciana — susur







