Eso era la guerra total y sin cuartel. Eso implicaba la intervención de todos los servicios de inteligencia y la anulación de todos los derechos civiles de los fugitivos.
Verónica tragó grueso, quería hundir a Dario pero por una buena causa, obligarlo a venir a ella para que lo salvara, y luego, en agradecimiento y deuda con ella, quedarse con él y con su dinero.
No quería que lo mataran tan pronto asomara la nariz en la primera esquina y que fuera acusado de te*rro*rismo, ¡esto era demasiado!