Mundo ficciónIniciar sesiónLa frase que apareció en la hoja seca no desapareció. Amara la guardó en su diario personal, encerrándola entre páginas rúnicas como si temiera que se desvaneciera con el viento. Desde el descubrimiento de la caverna helada, su mente no había conocido descanso. Dormía poco. Meditaba al amanecer. Soñaba con figuras encapuchadas hechas de hielo y luz, observándola sin juicio, solo esperando.
En la sala de consejo, el ambiente estaba más cargado de lo habitual. La presencia del fragme






