Mundo ficciónIniciar sesiónLos días siguientes al ritual íntimo entre Amara y Lykos trajeron una calma peculiar. Las cosechas crecían con fuerza inusual, los vientos eran suaves, y hasta el faro parecía girar con un ritmo más lento. Sin embargo, esa quietud no era paz verdadera. Era el tipo de silencio que precede a una tormenta que aún no muestra su rostro.
Una tarde gélida, mientras supervisaban los sellos del Promontorio Norte, Vania llegó al faro con una expresión que Amara no había visto desde la batall






