Mundo ficciónIniciar sesiónEl eco de su respiración aún vibraba contra mi cuello, tibio, como si cada exhalación quisiera grabarse en mi piel para siempre. Sus manos seguían allí, firmes en mi cadera, aunque ya no buscaban dominio, sino anclaje… como si soltarme fuera una amenaza más peligrosa que cualquier enemigo al acecho.
La habitación todavía olía a nosotros: ese aroma denso, mezcla de sudor, deseo y algo más profundo, como si el a







