La declaración imponente de Ezra frente a los micrófonos de la televisión nacional dejó al salón sumido en un estupor absoluto. Las luces rojas de las cámaras seguían parpadeando, registrando en vivo el rostro pálido y desencajado de Vanessa Rovira, quien parecía haberse quedado completamente sin aire en medio del pasillo principal.
El Contraataque Social de nuestra farsa pública estaba triturando la reputación de mis enemigos en su propio terreno de juego.
Ezra no esperó a que la prensa asimil