La cruda luz del martes por la mañana comenzó a filtrarse de manera digital por las rendijas del gigantesco ventanal panorámico, tiñendo el santuario de ultra-lujo del sector sur con unos tonos dorados y fríos.
El calor inusual que me había despertado en mitad de la noche se había transformado en una sensación envolvente, pesada y asfixiante de la que mi cuerpo desarmado no tenía la menor intención de escapar. Mi mente seguía atrapada en el cansancio acumulado de las extenuantes jornadas de ofi