El sol del lunes apenas comenzaba a calentar el distrito financiero cuando me levanté de la gigantesca cama del sector sur, huyendo de la suite antes de que Ezra abriera los ojos, aprovechando que se había quedado dormido. Fui a mi taller de costura a pasos rápidos, obligándome a sumergirme en los patrones de la nueva colección con la ayuda de Marisol para no volverme loca.
Pasé todo el día completamente estresada en medio de las telas finas y las llamadas de los asistentes ejecutivos. Mi mente