El sonido metálico del agua golpeando el mármol del baño principal fue lo único que logró enfriar la intensa oleada de calor que me subía por las mejillas.
Me vestí a toda prisa dentro del cubículo de lujo del sector sur, ignorando la tentación de mirarme al espejo para no confrontar el brillo alterado de mis propios ojos oscuros. Llevaba puestos unos pantalones de corte recto negros y una camisa de seda en tono marfil que yo misma había patronado, una combinación sobria que pretendía devolverm