Mundo ficciónIniciar sesiónLa oficina de Marcus Devlin estaba iluminada apenas por la luz azulina de las pantallas encendidas. Era un espacio distinto al caos emocional en el que Damien se movía últimamente: líneas limpias, muebles sobrios, silencio clínico. Una calma engañosa. El tipo de calma que precede a una detonación.
Marcus caminaba de un lado a otro con el ceño fruncido, sosteniendo un sobre grueso entre los dedos. Apenas Damien cruzó la puerta, &ea







