Brenda
Al día siguiente.
La sala estaba cargada de tensión, el aire pesado como si todos los secretos que queríamos guardar flotaran a nuestro alrededor. Todas estábamos sentadas en esas sillas rígidas, alineadas como si estuviéramos en una conferencia o en un juicio. Yo no podía evitar sentir una mezcla de culpa y desconexión.
La despedida de soltero de anoche había sido un desastre. Me había permitido bajar la guardia, beber más de la cuenta y olvidarme de que mi papel era mantener todo bajo