Cindy
Ya estaba en casa. La mirada de Rocío era como un láser.
Rocío nunca dormía cuando estaba preocupada. Y claramente, no había dormido en toda la noche.
Ya lo sabía todo.
—¿Así que eso hiciste anoche?
Su voz era baja, contenida, pero tenía un filo que me hizo estremecer. No le respondí de inmediato. Había llegado hacía apenas media hora, directa desde el auto lujoso de aquel hombre. Lejos de sorprenderse se enojó al verme bajar de ese coche.
Me interrogó, y mucho.
Lo primero que hice fue co