Cindy
Me desperté con una sensación extraña, esa misma que queda cuando la noche ha sido larga y los sueños han sido demasiado reales para disiparse por completo al abrir los ojos. Mi piel estaba cálida, enredada en las sábanas negras de seda que aún conservaban el rastro de mi cuerpo. Me estiré lentamente, disfrutando de la textura suave contra mi piel desnuda.
La habitación estaba en orden, impecable, como si nadie hubiese pasado por aquí, como si el desorden de la noche anterior hubiera sido