Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer llegó envuelto en una bruma dorada. Las hojas del jardín brillaban con gotas de rocío mientras un suave aroma a jazmines flotaba en el aire. En la Mansión Montenegro, el silencio era sagrado a esas horas… excepto en una habitación donde el insomnio tejía sombras entre las sábanas.
Dylan estaba sentado al borde de la cama, con el rostro entre las manos, intentando borrar el eco del sueño que lo atormentaba desde hacía noches. Por más que intentaba ignorarla, pensar en otra






