Mundo ficciónIniciar sesiónDinamarca 2020, Aiden White, CEO de la moda, cinco años después de atravesar el dolor de la pérdida de su padre y hermana en Harlem Holanda a manos de Zafiro Midway que en verdad era poseída por la loba plateada azul. Decidió abandonar su antigua mansión y centro de la familia White para restablecer y devolverle la gloria a su familia, la vida en Dinamarca podría sufrir cambios inesperados luego de enamorarse de la joven y hermosa Paris Storm, seductora joven que se enamora perdidamente de Aiden desde su primer encuentro, ¿Pero podría Aiden liberarse de su pasado? Secretos, revuelos entre familias, vampiros resurgiendo de las sombras en búsqueda del renacimiento y Aiden siendo el blanco de la venganza de la loba plateada azulada Rain, es todo lo que le espera a esta historia donde el lobo blanco de nueve colas, Aiden White, dejara la luna azul para encontrar la luna roja del amor en Paris Storm, siempre y cuando Rain se los permita.
Leer másCEO Aiden White Wolf, que cambió su nombre a CEO Aiden White Blood después de los acontecimientos sucedidos cinco años atrás con la loba plateada Scarlet. La loba de los bosques helados de Irlanda, que se apoderó del cuerpo de la hermosa Señorita Polaris Blackburn para luego convertirse en la loba y asesina de Harlem.
La Ejecutiva Polaris Blackburn dejó que Scarlet se apoderara de su cuerpo y su alma, siendo la única heredera de la fortuna Blackburn. Todo ello para que su fuerza y su belleza fuera eterna, siendo ese el deseo principal de la CEO Polaris Blackburn.
Se enamoró del CEO Aiden, que después de su desenlace en Harlem. El CEO Aiden se retiró a vivir a las afueras de Dinamarca, donde ahora vive de su empresa de autos deportivos y junto con su familia que le sobrevive trata la manera de olvidar a la señorita Polaris Blackburn o más bien al espíritu de la loba plateada llamada Scarlet, que tras la muerte física de la señorita Polaris Blackburn, el espíritu de la loba Scarlet desapareció esa noche de luna llena plateada.
El CEO Aiden White, constantemente sueña con el espíritu de la loba Scarlet en su habitación fría y desolada en la nueva mansión White Blood. El CEO Aiden White comparte la mansión con sus tíos Samantha White y Elías White, siendo ellos los hermanos de su padre Jacobo White Wolf quien murió a manos de la señorita Polaris y de la loba Scarlet en ese tiempo atrás en Harlem.
Sueña constantemente con encontrarse de nuevo con la loba Scarlet, debido a que la sangre de la loba se quedó en su interior, se quedó en su corazón y se impregno en su piel. El CEO Aiden White no deja de anhelar que Scarlet aun continúe con vida después de su desaparición junto con la señorita Polaris y de la luna azul plateada de ese día en la mansión de la señorita Polaris, pero para el CEO Aiden y sus intenciones es imposible que suceda conforme a sus deseos o verdaderas intenciones.
Algo que el CEO Aiden ignora por completo es que, la maldición del espíritu de la loba se quedó impregnado en la luna. Misma que solo aparece cada cien años, pero que las constelaciones se han formado de una manera extraña para que la luna plateada azulada, esa misma que posee el espíritu de la loba Scarlet en su núcleo vuelva a aparecer en todo el globo terráqueo, con el único propósito de liberar a la loba azul plateada, que desea encontrar un nuevo cuerpo donde poder habitar y vengar su muerte. Esa misma muerte que el CEO Aiden White le provocó en la mansión Heaven en Harlem.
La luna plateada aun no aparece, pero en los sueños del CEO Aiden White se vuelve más intenso el deseo de regresar, provocando esas pesadillas que en ocasiones se transforme en el lobo alpino de nueve colas en su interior para marcharse tras la búsqueda de una loba que no existe ¡Al menos no por el momento!
Es un nuevo amanecer en la mansión de los White Blood en Dinamarca. Samantha se dirigió en búsqueda de su sobrino Aiden White a su habitación para que descendiera a desayunar como todas las mañanas antes de salir hacia la empresa, pero en esta ocasión el joven Aiden no se ha presentado al comedor familiar, por lo que, tras varios intentos fallidos de comunicarse con su sobrino. Samantha le provoca acercarse a su habitación para conocer ¿qué es lo que está sucediendo con Aiden?
Tras acercarse a la puerta de la habitación y no recibir respuesta alguna, a Samantha le parece muy extraño y eso provoca que ingrese de inmediato, llevándose la sorpresa inmediata que su sobrino se encuentra en trance, en su forma alpina de nueve colas. un sueño lucido y muy tenebroso está atravesando el CEO Aiden en ese momento, por lo que Samantha llama de inmediato a su hermano Elías White para que le ayude y controlar la situación.
—¿Qué sucede Samantha, cual es la urgencia? —pregunta Elías White con incertidumbre en su rostro.
Elías White acompaña a Samantha White hacia la habitación de Aiden, ingresando a toda prisa encuentra al CEO Aiden suspendido en el aire, como queriendo sostener a una persona entre sus brazos, al mismo tiempo que trata la manera de huir de ese lugar. la escena se vuelve desgarradora.
—¡Observa lo que está sucediendo! Esto se está saliendo de control con nuestro sobrino. —respondió Samantha con extrema preocupación.
Elías White responde con el conocimiento previo sobre las pesadillas del CEO Aiden White. —Con toda certeza se encuentra nuevamente con esa pesadilla que no lo deja en paz, ese trauma que vivió en Harlem lo está consumiendo, ¡debemos actuar de inmediato!
—Seguramente que si Elías, pero, ¿qué es lo que debemos hacer al respecto? —preguntó Samantha White
—Hay que llevarlo con el Psicólogo Fernando Red, estoy seguro que con su poder de hipnotismo y control de la mente puede ayudarnos a descifrar este trauma de Aiden. —Samantha White dejó su preocupación a la vista respondiendo a su hermano. —Pero, ¿cómo lo llevaremos? Aiden nunca ha permitido que alguien se introduzca en su mente.
—Esta vez no será así Samantha, hay que trasladarlo, así como se encuentra en ese estado podremos llevarlo sin problema, solo encárgate de traer contigo la jaula para lobos plateados, con eso lo contendremos de momento.
Samantha y Elías con extremo cuidado tomaron al CEO Aiden y lo introdujeron en la jaula para lobos plateados. No se sabía nada al respecto de esa clase de lobos en la región desde la muerte de la loba Scarlet y de la supuesta desaparición del lobo Jayco, pero siempre la familia White Blood mantenía sus precauciones al respecto y trataban la manera de velar por la paz de Dinamarca después de haber dejado la fortaleza de Holanda en manos del resto de la familia del norte.
Salieron a toda prisa hacia el consultorio del psicólogo Fernando Red que se encontraba esperando desde ese mismo instante que se presentaran con el CEO Aiden White y comenzar la rutina de hipnosis para saber con exactitud lo que el CEO Aiden White estaba soñando constantemente y no lo dejaba en paz por las noches.
—Hay que sacarlo de esa Jaula de inmediato Elías. —exclamó el psicólogo Fernando Red tras observar a su amigo en trance.
—De inmediato le abro la reja. Samantha por favor ayúdame a controlarlo y utiliza la fuerza de ser necesario. —respondió Elías White con extremo cuidado.
—No te preocupes que no dejare que despierte violentamente. —aseguró Samantha White.
Abrieron la jaula y el CEO Aiden de inmediato despertó de esa pesadilla en la que se encontraba, pronunciando al mismo instante. —Pero, ¿qué es lo que está sucediendo? —Samantha inmediatamente respondió mientras colocaba su mano derecha encima de su hombro izquierdo. —¡No te preocupes sobrino, resolveremos esto!
Aiden exclamando con extrema molestia tras observar al psicólogo Fernando Red. —¡Les he asegurado con anterioridad que no necesito de esta terapia!
Fernando Red, inmediatamente arrojó sobre el CEO Aiden White, polvo rojo que lo adormeció de pronto y desplomándose en el sofá donde acostumbraba Fernando a dar sus consultas. El CEO Aiden White no alcanzó a defenderse y reaccionar a tiempo.
El psicólogo Fernando Red les hizo saber a Samantha y a Elías White de lo que estaría a punto de realizar. —¡En este momento ingresaré a la mente de Aiden! les suplico que no dejen que Aiden salga de este recinto, usen sus formas hibridas de ser necesario, porque trataremos de ayudar a Aiden que salga de esa pesadilla en la que ha vivido durante años.
Bajaron al CEO Aiden White del sofá para recostarlo en el suelo, de esa manera el psicólogo Fernando Red se recostó a la par del CEO, comenzando a indagar en sus memorias, encontrándose exactamente con lo que sucedió hace cinco años en esos últimos recuerdos que el CEO Aiden conservaba frescos en su mente.
Todo parecía real ¡como si de verdad la realidad se encontrara con las pesadillas! O en el punto exacto donde todo comenzaba a suceder como era recurrente cada noche hasta que el CEO Aiden White despertaba con agitación y sorpresa tras descubrir que solo era una aparente pesadilla la que experimentaba.
Samantha le preguntó a Elías con intriga y duda en su corazón. —¿Crees que Fernando consiga recuperar a Aiden de esta terrible situación?
—¡Eso esperemos Samantha! Porque, ¿si Fernando Red no logra conseguir que Aiden quede sanado de esta situación? Entonces nadie más podrá hacerlo, sabes a la perfección que Aiden es el único con nueve colas en la familia.
Fue así como el psicólogo Fernando Red ingresó a la mente del CEO Aiden y se encontró con lo que lo atormentaba y exclamó con incredulidad.
—Así que después de todo así es tu cerebro. ¡Aiden White! veamos que escondes en esta parte de tu cuerpo.
Cinco años atrás en la mansión Heaven entre el CEO Aiden White y Polaris Blackburn.
El psicólogo Fernando Red observando el mismo instante que apareció el CEO Aiden a espaldas de la señorita Polaris Blackburn dentro de la mansión Heaven. con una inmensa sorpresa la señorita Polaris Blackburn volteó su mirada para observar al lobo blanco parado en la entrada de la mansión y se preguntó en el pensamiento en ese instante. —¿Cómo hizo para descubrir la trampa?
El psicólogo Fernando Red se encontraba como un espectador en todo lo que acontecía alrededor de los recuerdos del CEO Aiden. Debido a ello es que escuchaba y observaba cada reacción y cada pensamiento que se estaba orquestando en las escenas, observando que el CEO Aiden intentaba leer la mente de esa mujer que se veía por delante de su presencia.
El CEO Aiden White no alcanzó a leer la mente de la señorita Blackburn, por lo que acercándose hacia ella le aseguró con una mirada diferente y llena de amor. —No te preocupes Polaris. ¡Te responderé cualquier pregunta que tengas al respecto! pero para adelantarme a los hechos te diré inmediatamente que ese plan empleado por ti en cubrir tus verdaderos rastros y huellas, ha funcionado, pero no como esperabas.
—¿Cómo te atreves a mencionar eso Aiden? —respondió la loba Scarlet dentro del cuerpo de la señorita Blackburn, molesta por la reacción de Aiden.
—Porque me he acercado a una instancia en la que las huellas eran completamente iguales como a un principio, eso me dio a entender que todas las huellas que dejaste a partir de los doscientos metros de la mansión, todas eran repetidas y era el mismo camino que habías recorrido, es así como te he vuelto a encontrar.
El psicólogo Fernando Red, comenzaba a impresionarse aún más con lo que estaba observando en los recuerdos del CEO. Conociendo de esa manera a la mujer lobo llamada Scarlet, por lo que descubrió que la loba Scarlet quedó impactada por la velocidad del CEO Aiden en su rastreo y manera de actuar, a pesar que el CEO Aiden no contaba con la misma experiencia que la loba Scarlet en rastrear huellas, pero el CEO Aiden no permitió que le interrumpiera en ese momento épico de lo que podría ser su último encuentro.
El psicólogo Fernando comenzó a prestar atención a cada palabra pronunciada por el CEO Aiden y la manera en la que la loba Scarlet se expresaba al respecto, a todo esto, Fernando Red escuchó lo que el CEO Aiden le hizo saber a la loba que se apoderó del cuerpo de la señorita Blackburn. —Por lo que, estaba dando vueltas en círculos, así que, aunque un poco tarde, pero terminé dándome cuenta de esa situación, ahora no tienes escapatoria Polaris, definitivamente este será tu fin, aunque no pretendo ni deseo lastimarte, lo único que deseo es liberarte de esa maldición que llevas por dentro.
—¿Cuál maldición Aiden? ¿Acaso no ves que soy la misma Polaris de la que te enamoraste?
—No pretendas engañarme, su nombre es Scarlet luna plateada y, ¿si puedes acercarte al bosque? te darás cuenta que la luna plateada está en todo su esplendor.
De la misma manera que lo confesó el CEO Aiden en ese instante, la luna plateada estaba completamente radiante en toda la ciudad, no había nubes en el cielo, estaba completamente despejado y esa luna hermosa de color plateada estaba brillando por todo Harlem, lo que inmediatamente provocó que la señorita Polaris Blackburn se acercara a la parte del bosque, atraída por la belleza de la luna y la sensibilidad que estaba transmitiendo hasta quedar hipnotizada por la luna.
Ese fue el momento exacto que el CEO Aiden aprovechó para tomarla por las manos, llevárselas hacia atrás para colocarle grilletes, mismos que eran especiales para mantener inmovilizados a lobos de menor categoría, ¡incluso a los lobos plateados! que en algún momento estuvieron en guerra con los alpinos.
La señorita Polaris Blackburn en esa situación de hipnosis por el resplandor de la luna, no se percató de ese momento exacto de los grilletes en sus manos. Scarlet recordó por breves instantes el momento en el cual fue poseída en la antigüedad por esa misma luna y por la cual se convirtió en la loba de castigo para los lobos alpinos.
Posterior a ello el CEO Aiden White la arropó por completo abrazándola fuertemente y recostándola sobre sus piernas.
El CEO Aiden en esta ocasión deseaba contemplar la belleza de la luna al lado de la señorita Polaris, para observar si de esa manera era posible que finalmente la señorita Polaris quedara libre de toda maldición. Lamentablemente no iba a suceder de esa manera.
La señorita Polaris se quedó recostada en las piernas del CEO, llena de tranquilidad sin hacer o provocar movimientos violentos. Lamentablemente no existía más que hacer para la señorita Polaris, ella misma había firmado el pacto con la loba Scarlet de compartir el cuerpo y por lo tanto sus células estaban completamente unificadas.
El CEO Aiden White en ese instante consideró que lo único que quedaba era esperar el momento en que la luna se llevará a Scarlet del cuerpo de Polaris y así mismo se iría el alma de su amada Polaris con la loba Scarlet.
¡Al menos eso fue lo que consideró el CEO Aiden que podría suceder! Debido a que no se observaba ninguna posibilidad que la señorita Polaris recuperará su libertad y volviera a ser la joven hermosa y CEO poderosa que fue antes que la loba Scarlet se apoderara de su cuerpo, aunque pretenciosa y arrogante era antes de haber conocido a la loba Scarlet.
El psicólogo Fernando Red, tras observar e indagar en las memorias del CEO, exclamó. —¡Así que este es el motivo por el cual Aiden intenta sostener a alguien en su regazo! En verdad es muy interesante lo que acontece en tus memorias CEO Aiden White Blood.
El bosque parecía contener la respiración cuando Samantha dio el primer paso hacia Violette. No fue un avance común. Fue un desafío.La tierra húmeda crujió bajo sus garras mientras la noche se cerraba en torno a ellas, espesa, cargada de una energía que parecía ya no pertenecer a ese tiempo. Violette movió la cabeza, observándola con una sonrisa torcida, una de esas que no anuncian pelea sino ¡masacre!—Eres lenta —dijo Violette con desdén—. Siempre lo han sido los que creen que la fuerza basta.Samantha no respondió. Sabía que la primera palabra era una distracción y Violette vivía de eso.El ataque llegó sin aviso.No hubo desplazamiento visible, ni sonido. Solo el impacto brutal que lanzó a Samantha varios metros atrás, rompiendo ramas, arrancando corteza de los árboles como si fueran papel. El aire abandonó sus pulmones en una respiración en seco, pero no gritó. Se incorporó de inmediato, aun cuando la sangre le corría por la ceja.Morant, apoyado contra un tronco cercano, comenz
Scarleth abandonó la erección poderosa de Aiden, brillante y húmeda, un gemido de necesidad escapando de los labios de Paris. —¡Más! —suplicó Aiden, su voz ronca de deseo.Scarleth sonrió, una expresión de pura arrogancia en el rostro de Paris. —Eso no fue más que un aperitivo, querido Alpha. Deseo sentirme plena, que este acto sea más que sexo. Será un ritual de transformación.Aiden, luchando por recuperar el control, le habló con voz firme. —¿Qué haces? Déjame guiarte como yo lo deseo.La risa de Scarleth fue baja y seductora. —Oh, lo harás, Aiden. Pero a mi manera. A mi antojo.Con una orden silenciosa, le indicó que se recostara. Él obedeció, y ella se colocó sobre él, en una posición inversa, dejando la apertura de su entrepierna expuesta y disponible justo sobre su boca.Al mismo tiempo, se sumergió y llevó la totalidad de su virilidad hasta el fondo de su garganta. El calor, la humedad y la sensación de ser tragado por completo hizo que Aiden arqueara la espalda.Sus manos, li
La pregunta de Aiden quedó suspendida en el aire, frágil, temblorosa, como una plegaria que nadie había querido escuchar jamás.La sangre continuaba deslizándose por su pecho, tibia, pesada, viva. Aiden intentó incorporarse, pero su cuerpo no le obedeció. La presión invisible que lo mantenía inmóvil no era física: era lunar, antigua, tejida con un poder que conocía demasiado bien y que, sin embargo, no le pertenecía en ese instante.—Paris… —repitió, con la voz rota—. ¿Qué estás haciendo?La figura sobre él se quedó inmóvil. Durante un latido eterno, el rostro de Paris Storm pareció fracturarse. No de forma literal, sino como si dos presencias lucharan bajo la piel. Los ojos se oscurecieron, luego brillaron con una luz plateada imposible. La expresión dulce que Aiden conocía se tensó y desapareció.Antes que emergerá la identidad de Scarleth, ella intentó disimular. —¿Recuerdas que te pedí ser una de los tuyos?Aiden con la mirada perdida, respondió de manera afirmativa sin mover sus
La noche avanzaba con una lentitud insoportable, como si incluso el tiempo se negara a acelerar el momento que estaba por nacer. La luna, aún incompleta, ascendía poco a poco por el cielo, pálida, expectante, acercándose a su punto máximo con la paciencia cruel de quien sabe que será testigo de un sacrilegio o de una coronación.En la habitación principal de la mansión Storm, Scarleth se movía con precisión ritual. Había despojado el cuerpo de Aiden de toda prenda, colocándolo en el centro de la estancia sobre un lecho trazado con símbolos antiguos.No eran runas modernas ni hechizos adaptados a esta era; eran marcas anteriores a los clanes, anteriores incluso a los pactos que habían dado origen a la familia White. El aire estaba cargado de un aroma metálico y lunar, una mezcla de sangre seca, incienso y magia negra.Aiden respiraba con dificultad. Su pecho subía y bajaba de forma irregular, como si su cuerpo supiera que algo irreversible estaba a punto de ocurrir, aunque su mente aún
La ciudad ya no ardía: Ahora convulsionaba.El ataque de Elias, Sadus y Kaige reforzado por los hermanos de Scarleth, no seguía una lógica humana ni estratégica en apariencia. No se trataba solo de matar o alimentarse. Era una fractura deliberada del orden, un desgarro en la realidad que obligaba a todos los bandos a reaccionar tarde, mal o divididos.Las calles se llenaron de gritos que no siempre provenían de gargantas humanas; los edificios vibraban con una energía antinatural, como si algo antiguo hubiera despertado bajo los cimientos de la ciudad.Las luces se apagaban y volvían a encenderse sin explicación. Los relojes se detenían. Las cámaras de seguridad registraban sombras que no correspondían a ningún cuerpo. Las víctimas, cuando sobrevivían, hablaban de ojos rojos en la oscuridad, de risas que no eran humanas, de figuras que se desdoblaban antes de desaparecer.Elias había sido meticuloso. Sadus, brutal. Kaige, creativo en su crueldad. Y los hermanos de Scarleth… ellos eran
Mientras tanto en la mansión. Paris lo miró con los ojos humedecidos, pero dentro de ellos algo más se agitaba, algo antiguo que aún no tenía voz. —Aiden, siento que debo estar a tu lado. No sé por qué, pero lo siento en mi alma. Él se negó despacio. —No, Paris. Jamás permitiré que una mujer como tú se involucre en estos asuntos. No después de lo que ocurrió.—¿Después de qué? —preguntó ella, con un tono apenas audible.Aiden la miró, dudando. —Porque en mi pasado más reciente hubo una loba plateada maldita por la luna. Mis sospechas son ciertas, ella podría ser la causa del nuevo desastre que está por comenzar.Paris no respondió de inmediato. El silencio se deslizó entre ellos como una criatura viva, espesa, antigua. La chimenea crepitaba, pero su luz ya no parecía suficiente para espantar la sombra que comenzaba a instalarse en la sala de la mansión.Aiden no lo percibió. No vio cómo la respiración de Paris se acompasaba a un ritmo que no le pertenecía, ni cómo, detrás de sus pupil





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