Los días siguientes a la incursión de los Red transformaron la Mansión White en un hervidero de tensiones invisibles. En los límites exteriores de la propiedad, ocultos bajo el denso follaje y aprovechando las corrientes de aire para enmascarar su rastro, los lobos de las montañas conocidos como los “Eclipcianos” habían montado guardia.
Lionel, su Alpha, un hombre de facciones duras y cicatrices que narraban guerras pasadas, mantenía la vista fija en la mansión. Sus hombres estaban escondidos e