37. Reflejos entre Sombras
El campus brillaba bajo la tibia luz del otoño. Las hojas comenzaban a dorarse en las copas de los árboles, mientras los estudiantes cruzaban el jardín central con libros en los brazos, termos de café y la urgencia de quienes saben que el fin del semestre se aproxima. Risas, pasos y llamadas llenaban el aire, y por un instante, todo parecía como antes.
Ailén caminaba sola por el pasillo principal de la facultad de Humanidades. Llevaba el cabello suelto, una bufanda roja envolviendo su cuello, y