38. Velas en la Oscuridad
El campus bullía con una energía casi mágica. Las luces de colores colgaban entre los árboles como luciérnagas atrapadas en hilos invisibles. Toldos blancos bordeaban los pasillos principales, cada uno decorado con telas de colores, carteles hechos a mano y una variedad infinita de objetos curiosos. El aire olía a canela, algodón de azúcar y algo más: un aroma sutil a otoño y ansiedad contenida.
Ailén caminaba despacio, con un programa doblado entre los dedos y la mirada saltando de puesto en p