107. Sombras del amanecer
La madrugada aún cubría Umbra Noctis con su manto azul oscuro. La bruma serpenteaba entre los árboles como si tuviera vida propia, y el silencio era tan denso que incluso los pensamientos parecían reverberar en el aire. Raven despertó antes del amanecer, algo inquieto, con una presión extraña en el pecho. Estaba solo en la cabaña que compartía con Kiara; ella aún dormía profundamente, envuelta en las sábanas de lino pálido, con una expresión de paz que contrastaba con el torbellino interno del