36. Fuego en la manada
El primer aliento del amanecer pintaba de tonos dorados y naranjas el cielo sobre Umbra Noctis, pero la calma que la luz prometía no lograba filtrarse en el corazón del campamento de la manada. El silencio matutino estaba cargado de una tensión invisible, como si cada sombra y cada árbol guardaran la respiración, anticipando un peligro inminente.
Raven caminaba con paso firme por el campo de entrenamiento, sus ojos atentos observando cada movimiento, cada respiración agitada de los jóvenes que