Un murmullo se levantó. Giuliano Brenna, el jefe de arquitectos habló sentándose, cruzó los brazos. Y habló.
—¿Está insinuando que el equipo de arquitectura de Corporación Muratori e Braccianti en esta sala no está a su altura…señora Lanús?
Adrianna lo miró fríamente. No lo corrigió ni mucho menos lo aclaró.
—No lo insinúo. Lo afirmo. —dijo Adrianna mirando a Paolo.
El silencio fue absoluto. Luego, la tensión estalló.
—Sin Global Trade Construcciones, el proyecto colapsa —dijo alguien.
—Enco