Claudio giró lentamente. Sus ojos se abrieron de par en par al ver a Emiliano. Durante un segundo, la sorpresa lo dejó sin palabras.
—Emiliano… —susurró para adi mismo. Nuevamente Nelson lo tenía informado enviando fotografías de ellos.
El joven avanzó un paso más, temblando de rabia.
—¿Sacerdote? —escupió la palabra con desprecio.
—¿Eso eres ahora? ¿Crees que con una sotana puedes borrar lo que hiciste? ¿Que puedes esconderte detrás de Dios para limpiar tus pecados?
Claudio apretó los labios.