El aire en la sala del consejo se había vuelto denso, casi irrespirable. Los ancianos de la manada permanecían en silencio mientras el chamán Uriel extendía sobre la mesa de roble antiguo los pergaminos que habían encontrado en la cámara subterránea. Las marcas dibujadas con tinta roja —demasiado similar a la sangre— eran idénticas a las que habían aparecido alrededor de Elian durante su fiebre.
—Es un rito de invocación ancestral —declaró Uriel con voz grave, sus dedos arrugados trazando los s