La lancha cortaba el agua en un giro cerrado, regresando al caos, Elara se ajustaba el equipo de buceo mientras Dante revisaba la presión de los tanques.
— La entrada de los túneles está tres metros bajo la línea del muelle — explicó Dante, su voz apenas era un susurro sobre el motor — Es la ruta de emergencia del relicario. Solo funciona si sabes cómo invertir la presión.
— Entraremos por el sistema de drenaje — asintió Elara, colocándose la máscara — Tú te encargas de los guardias en la super