Clara observó los documentos y los sostuvo como si estos tuvieran en poder de quemarla. Sus manos temblaban.
—Está embarazada —dijo en un hilo de voz, uno que ni siquiera ella fue capaz de escuchar. De manera instintiva llevó sus ojos a la puerta, asegurándose de que no hubiera nadie y que Miguel siguiera en su despacho, terminando lo que tenía entre manos.
Sus ojos regresaron a los documentos, temía que esa noticia se conociera y todo su plan se fuera al carajo. Como siempre, Sofía tenía la ca