Los pasos de Sofía resonaron por los pasillos del hospital mientras se dirigía a la habitación en la que estaba Miguel. Apenas cruzó por el pasillo, Clara se acercó a ella con los ojos rojos por las lágrimas e intentaba esconder la marca de su cuello que Dimitri le había generado cuando la estranguló.
Apenas la tuvo en frente, el interior de Sofía se estremeció; reconocía que su hermana no tenía la mejor apariencia de todas y que su aspecto cuidado estaba en el olvido.
—¡Es un desastre, Sofía!