Eran los días más felices en la vida de Gracia. Su obra, un homenaje a su abuela, por fin estaba terminada y lista para presentarse en el concurso de pintura. Contempló el cuadro con emoción y una sonrisa iluminó su rostro.
—Perfecto, señora Sanclemente. Llevaremos la obra al lugar de exhibición —anunció uno de los encargados de la galería, tomando el lienzo con cuidado.
—Claro —respondió ella, satisfecha. Se giró para marcharse, pero al dar el primer paso, chocó de frente con una figura inespe