Años atrás, durante la celebración del bautizo de Hope Fuenmayor, las risas y el murmullo de los invitados llenaban el jardín de la mansión. En medio de la música suave y las copas tintineando, Pandora permanecía sentada en una mesa apartada. Fingía estar distraída, pero sus ojos se desviaban una y otra vez hacia un punto específico: Caleb, el mejor amigo de Maximilien.
Él tampoco la ignoraba. Desde que Pandora se convirtió en su abogada durante aquel divorcio turbulento, algo había quedado col