Cómo cayó Fernando
Años atrás, Fernando lucía exitoso. Trajes a medida, chofer, reuniones con gente importante… pero el andamiaje de ese éxito tenía nombre y apellido: Gracia. Ella corregía contratos, cerraba proveedores, calmaba clientes y, cuando él perdía la cabeza, era quien mantenía el barco a flote. Él se acostumbró a firmar triunfos que no había sudado.
Entonces apareció Mariana.
La recomendaron “de confianza”. Secretaria nueva, sonrisa que duraba un segundo más de lo necesario, perfume