Por primera vez desde que trabajaba en la compañía de su hermana, Lauren llegó temprano. El silencio de los pasillos la envolvía, un silencio que se sentía como un juicio. Caminaba con pasos firmes, pero en realidad estaba al borde de derrumbarse. Todos sus planes habían fracasado: sus trampas, las intrigas, las mentiras… nada había funcionado. Y ahí estaba Gracia, más fuerte que nunca, protegida, amada, disfrutando de todo lo que ella alguna vez soñó.
El ascensor se abrió en el último piso. La