EPILOGO FINAL.
Hasta la otra vida
Habían pasado muchos años. El tiempo, con sus arrugas y silencios, había marcado los rostros de Gracia y Maximilien, pero no había podido quebrar lo esencial: la fuerza de un amor que había sobrevivido a traiciones, miedos, fugas, cárceles y pérdidas. La vida los había llevado lejos de todo lo que alguna vez los hirió. Sus hijos crecieron, Hope —la mayor— se encargó de los negocios con firmeza y ternura, y los demás hermanos formaron un imperio aún más grande que el que Maxim