CAPÍTULO 44
Luna miró su celular y allí seguían las llamadas perdidas, tuvo pesadillas horribles por la noche, y tenía unas ojeras muy marcadas.
El cielo estaba gris, con unas gotas de lluvia que apenas la alcanzaron cuando entró al hospital de nuevo. Caminó con pasos rápidos por los pasillos ya conocidos, saludando con la mirada a una enfermera, pero algo en el ambiente se sentía distinto.
—¿Habitación 312? —preguntó al recepcionista, aunque lo sabía perfectamente.
El hombre levantó la vista d