CAPÍTULO 57
Una semana después, la puerta del apartamento se cerró tras Luna con un leve suspiro de viento. El eco de la ciudad volvió a abrazarla como una vieja melodía conocida, pero esta vez no se sintió invadida. Venía de un mundo suspendido entre bosques, fuego y promesas, y aunque el concreto la recibía de nuevo, algo dentro de ella se mantenía intacto: la certeza de que ya no era solo Luna, era Luna Launder.
Se había despedido de Andrey en la parte de abajo cuando recibió una llamada y u