CAPÍTULO 58
El camino de regreso fue silencioso. Abril no dejaba de hablar sobre lo que le parecía increíble el embarazo de su mientras Luna iba en el asiento trasero con la frente pegada al vidrio, como si el paisaje urbano pudiera resolver lo que sentía. Y al mismo tiempo, un poco queda por la expresión de Andrey.
Andrey iba junto a ella, pero no la había tocado. No desde que salieron del hospital. No desde que escucharon la palabra que se le quedó clavada en el centro del pecho: *embarazo*.