Mundo ficciónIniciar sesiónNoah Langley es un ingeniero brillante, profesor universitario e inventor, de carácter huraño, acostumbrado a la soledad y obsesionado con el orden. Su mundo estructurado se tambalea cuando recibe una llamada telefónica del abogado de su hermana melliza notificándole que ella falleció junto a su esposo y que le urge su presencia porque hay algo más que debe informarle, pero debe ser en persona. Abrumado por la noticia e invadido por la curiosidad viaja al encuentro del abogado quien lo recibe con tres niños, hijos de su hermana y de los que debe hacerse cargo o irán a hogares de acogida hasta que alguien los adopte. Sin saber cuidar ni a una planta decide quedarse con sus sobrinos, unos trillizos de cuatro años con personalidades muy distintas y tan traviesos como superdotados. Los padres de los niños eran científicos muy reconocidos y desaparecieron de su laboratorio durante una tormenta eléctrica. Oficialmente se les dio por muertos, pero nunca se hallaron sus cuerpos. Marck, el único amigo de Noah le sugiere contratar una niñera cuando se entera de la situación y se ocupa de poner el aviso en la prensa. Ava se encuentra al borde de la desesperación buscando ganar algo de dinero para pagar la renta del mini apartamento que ocupa con su madre enferma. Se topa, casualmente, con el aviso de prensa y acude rápidamente a la dirección donde solicitan una niñera. La mente práctica de Ava, aunada a su inteligencia emocional, le cambia todos los esquemas a Noah. Ambos deben adaptarse para criar a tres niños que pronto destacan por su genialidad indiscutible, además hay algo entre ellos que no saben o no quieren definir, sin contar que, adicionalmente, un gran misterio rodea la ausencia de los padres de los trillizos.
Leer másCAPÍTULO 1
En un vuelo comercial procedente de Alemania llegó Noah, en su rostro reflejaba angustia e incertidumbre, el azul de sus ojos destacaba gracias a unas líneas grises, su cabello despeinado o peinado al descuido le agregaba interés, vestía casual, pero se veía elegante sin esfuerzo alguno, a paso rápido se acercó al hombre que portaba un cartel con su nombre.
–Bienvenido a Boston doctor Langley.
–No es un viaje de placer, por favor lléveme a esta dirección –indicó Noah sin querer perder tiempo, dándole al chofer una hoja con los datos del abogado que lo había obligado, prácticamente, a hacer ese viaje.
Al iniciar el trayecto, apoyó la cabeza en el espaldar y revivió en su memoria lo ocurrido apenas dos días atrás…
INICIO DE FLASHBACK
–¿Hablo con Noah Langley? –preguntó una voz femenina al otro lado de la línea.
–Así es, ¿qué desea?
–Un momento por favor, el licenciado Callaway desea hablarle.
Esperó unos segundos y estaba a punto de ganarle la impaciencia cuando volvieron a hablarle:
–Doctor Langley, soy el licenciado Henry Callaway, abogado de su hermana, la doctora Katherine Langley.
–No entiendo, ¿para qué me llama el abogado de Kate?
–Me temo que tengo noticias terribles, por lo que es necesario que se presente aquí a la mayor brevedad, su hermana había dejado instrucciones precisas en caso de que le sucediera algo.
–¿Qué le sucedió a mi hermana?
–Lamento informarle que falleció junto a su esposo, pero hay mucho más que debo comunicarle, solo que preciso hacerlo en persona, ¿cuándo puede estar aquí?, si es pronto intentaré hacer arreglos para retrasar el oficio funerario.
–Pasado mañana estaré allí –dijo escuetamente y cerró la llamada, estaba impactado, se quedó viendo a un lugar fijo en el piso y así lo encontró su colega Lena, científica y profesora como él.
–¿Qué tienes? ¿Estás con alguna nueva idea? Compártela.
–Debo ir a Boston.
–¿Dónde es eso?
–En Massachusetts, Estados Unidos.
–¿Por qué?
–Mi hermana y su esposo fallecieron.
–¿Tienes una hermana?
–Tenía una hermana melliza, acabo de decirte que falleció.
–No sabía, lo siento.
–Gracias, yo tampoco me acordaba que la tenía, dejamos de vernos hace unos años, la hacía enfrascada en su empeño de probar teorías matemáticas, ni siquiera me avisó de su matrimonio, parece que estábamos más alejados de lo que imaginé.
–Vas a su funeral, entonces.
–Y a algo más, su abogado dijo que tiene otras cosas por comunicarme, pero debe ser en persona.
–¿Cuándo regresas?
–Pronto –respondió y salió de la oficina, rumbo a su casa para preparar el viaje.
FIN DE FLASHBACK
Cuando el automóvil se detuvo, Noah descendió y enfiló rápidamente hacia la oficina del abogado, se anunció y de inmediato el abogado hizo acto de presencia extendiendo su mano, presentándose y dándole sus condolencias.
–Pase adelante –expresó abriendo aún más la puerta de su despacho–, lo primero que debo decirle es que logré retrasar el servicio funerario, pero solo hasta las cinco de esta tarde por lo que nos queda poco tiempo para llegar, ¿le parece que acudamos y luego regresamos aquí para darle los detalles pendientes?
–Está bien –aceptó Noah regresando sobre sus pasos.
El mismo chofer del aeropuerto los llevó a la funeraria, donde solo había una foto de su hermana, otra foto del que supuso era su esposo y muchas flores blancas.
–¿Dónde están los ataúdes?
–Los cuerpos de su hermana y su esposo no se encontraron.
–Entonces… ¿Cómo sabe que están muertos?
–Fue la conclusión a la que llegó la policía luego de muchos días de investigación infructuosa. Doctor Langley, su hermana y su esposo fueron declarados muertos hace apenas una semana, pero todo comenzó tres meses atrás.
–¿Por qué no fui avisado hace tres meses de la desaparición de mi hermana?
–Porque todo era muy hermético y misterioso, la policía no quería que nada se filtrara.
–Entonces, ¿qué hacemos aquí? Le están haciendo un servicio funerario a un par de fotos, no estoy conforme.
–Lo entiendo, esto es impactante, pero le aseguro que se agotaron todos los recursos y ya no hubo nada más qué hacer.
–Regresemos a su despacho, quiero que me diga lo que sigue –exigió Noah saliendo de la funeraria y haciendo caso omiso al llamado del encargado de la funeraria para finiquitar el servicio, fue el abogado quien dio la orden de que siguieran adelante y le enviaran los certificados correspondientes.
Noah iba serio, con el ceño fruncido, el abogado sostuvo una conversación telefónica a la que no le prestó atención y al llegar caminaba frente a él sin dirigirle la palabra.
–Licenciado –llamó la secretaria al verlo aparecer–, en su despacho están los representantes de Servicios Infantiles.
–Debian esperar a mi llamado, no entiendo su impaciencia.
–Los dejé pasar por los niños.
–Entiendo, gracias.
Al escuchar eso Noah se hizo a un lado para darle espacio, sin embargo, el abogado lo invitó a acompañarlo.
Dentro de la estancia encontraron cómodamente sentado en un sillón a un hombre de tupido bigote blanco y mirada severa, en el sofá estaban tres señoras vestidas de riguroso gris y cada una acompañaba a una pequeña personita ubicada de pie frente a ellas, Noah los observó a todos y mantuvo su ceño fruncido.
Eran dos niños y una niña; uno cuidadosamente peinado a un lado, su vestuario llamaba la atención porque usaba un corbatín sobre una camisa impecablemente blanca de mangas cortas y un pantalón de vestir; el segundo niño tenía el cabello un poco más largo que el primero, vestía de jeans azul oscuro, camisa gris claro y un chaleco estampado en tonos azules y grises que le daba un aire bohemio; la niña lucía dos coletas en su largo cabello de suaves rizos, cada una adornada con un gran lazo, su vestido era largo, bonito, en color rosado y zapatos a juego.
Noah los observó detenidamente y ellos hicieron lo mismo con él, serios, callados, el niño del corbatín tenía los brazos cruzados, el otro metió las manitos en los bolsillos de su pantalón y la niña llevó sus manos atrás para entrelazarlas en su espalda.
–No los esperaba tan pronto, debían esperar a que yo solucionara todo aquí y les avisara sobre el siguiente paso –le dijo el abogado al hombre del bigote blanco.
–El plazo venció, entonces…, ¿ya encontró dónde ubicar a estos pequeños o continuo el proceso según la ley?
Por toda respuesta, el abogado se giró hacia Noah y con expresión preocupada le dijo:
–Doctor Langley, estos niños son hijos de su hermana.
CAPÍTULO 67–Mamá –llamó Lía, acercándose a Katherine y tomando su mano–, ella nos cuidó cuando no estábamos seguros de si volveríamos a verlos. Pintó nuestro mundo cuando todo era gris-tristeza. También nos puso a hacer cosas que no habíamos practicado antes.–¿Ah sí? ¿Qué hicieron?–Tenemos un huerto y Aura ya no compra tomates en el mercado, usa los nuestros. Formamos una banda de música y sonamos bien. Fuimos a un parque de diversiones y allí comí algodón de azúcar. También nos llevó a conocer un colegio, pero todavía no hemos decidido nada al respecto. También nos llevó a un campamento donde conocimos a otros niños y los íbamos a invitar a nuestra fiesta de cumpleaños, pero como las cosas se complicaron tuvimos que suspenderla.–Estoy segura de que pronto podremos celebrar todo lo que quedó suspendido.Seguidamente Katherine miró a Noah y a Ava, luego dijo con la voz entrecortada: –Gracias por no dejar que se sintieran solos y gracias por cuidar de mi hermano. Parece
CAPÍTULO 66Marck asintió ante las palabras de su amigo, aspiró una gran bocanada de aire y luego de exhalar le dijo:–Lo sé –admitió su amigo, sin apartar la vista de los controles–. Pero la parte más importante es que la “cerradura” y la “llave” están juntas de nuevo. Y Quimera... Quimera ya no es propiedad de nadie.Lía se acercó a Noah y a Ava, tomando sus manos. Miró en la dirección donde se ubicaba el Castillo del Halcón y dijo:–Ahora el color es blanco de silencio y paz. Juntos hemos vuelto a pintar el mundo.La cabaña era muy pequeña para albergarlos a todos, así que solo fueron a recoger las pertenencias del grupo de rescatistas y continuaron camino hacia Múnich.En una suite acomodaron al matrimonio y solicitaron asistencia médica domiciliaria, ellos solo requerían una revisión e hidratación, así como algo que aliviara la resequedad en sus gargantas producto del frío al que fueron sometidos.Sin embargo, Noah tenía una idea fija en su mente y no iba a posponerla por más tie
CAPÍTULO 65Thorne tecleó un código que parecía infinito y lo envió a la consola central. Inmediatamente se detuvo el siseo del nitrógeno líquido, los cilindros criogénicos empezaron a girar lentamente, iniciando el proceso de descompresión térmica. La escarcha se convirtió en un líquido que fue revelando los rostros pálidos y exhaustos de los padres de los niños. Una tos débil indicaba que sus pulmones estaban reactivándose. –¡Mamá! ¡Papá! -gritaron Leo, Lía y Luca, corriendo hacia ellos. Ava sacó unas mantas térmicas de su mochila, envolviéndolos con ellas, que la miraban curiosos al no conocerla.Discretamente Thorne se dirigió hacia un ascensor privado, mostraba una sonrisa gélida, justo antes de que las puertas se cerraran manifestó: –Disfruten su breve reunión familiar, doctor Langley. He activado un protocolo contra el que no podrá hacer absolutamente nada. Este castillo no es solo un laboratorio, es una lápida biológica. En diez minutos, una secuencia d
CAPÍTULO 64Noah, Ava y los trillizos llegaron al lugar, pudieron entrar y avanzar por un largo pasillo que, de acuerdo a los planos que tenían, los llevaría hasta el sótano, nadie se interpuso en su camino, aunque iban alertas mirando hacia todos lados, descendieron por unas escaleras metálicas y otro pasillo los recibió.El aire en el sótano del Castillo del Halcón no era simplemente frío; era un frío quirúrgico, con ese olor metálico a nitrógeno líquido y ozono que Noah conocía demasiado bien. Las luces LED de color azul cobalto parpadeaban rítmicamente, como el latido de un corazón mecánico gigante.Al final, se alzó frente a ellos la Bóveda Criogénica…–Es una puerta de aleación de titanio sin cerraduras visibles, solo un panel de cristal líquido con cinco escáneres circulares –señaló Noah.–Es un protocolo de Sincronicidad Triple-Hélice –susurró Leo, ajustándose los anteojos mientras sus dedos temblaban ligeramente sobre el panel de control–. Esto no requiere huella dactilar, se
Último capítulo