El regreso desde la pista privada a la mansión principal de la familia Moretti fue en silencio, no tuvo fanfarrias ni celebraciones. Fue un retorno marcado por la gravedad de quienes saben que han sobrevivido a una batalla, pero que la guerra apenas está mostrando sus colmillos.
Las ruedas de las camionetas blindadas crujieron con pesadez sobre la grava del extenso camino de entrada, rompiendo el silencio sepulcral de la noche calabresa. El viento soplaba fuerte desde el este, agitando los cipr