Al llegar al edificio el silencio se instaló entre Nick y Darius después de la palabra de compromiso que se había hecho en el club.
Ambos dejaron el auto y caminaron hacia interior del edificio, guardaron silencio mientras las puertas del ascensor se abrían, Darius asintió lentamente, sintiendo una vez más el peso de la responsabilidad que acababa de aceptar. No era solo proteger a una persona; era proteger el corazón de su hermano, el último fragmento de felicidad genuina que le quedaba a Nick después de todo el desastre.
—Sabes que tienes que prometerme algo a cambio.
Nick alzó una ceja, esperando.
—No te lances a ciegas. Si los fantasmas de los que hablas están regresando, y si Isabella y los niños están en el ojo del huracán, no puedes actuar solo. Carter y Arthur están con ella, sí. Pero aquí, en esta ciudad, tú también necesitas ojos atrás. Déjame ayudarte de verdad. No solo con tu chica.
Nick sostuvo la mirada de Darius durante un largo momento. La tentación de aceptar, de tene