Francesco estaba revisando los deberes de Sara cuando su teléfono sonó con un número desconocido. Dudó un momento antes de contestar.
—¿Sí?
—Rossi —dijo una voz masculina, grave y con un acento americano apenas perceptible—. Soy Nick.
Francesco se puso de pie tan rápido que la silla cayó hacia atrás. Sara lo miró con ojos asustados.
—Walton —logró decir, conteniendo la mezcla de emociones que ese nombre despertaba—. ¿Qué quieres?
—No tengo tiempo para preámbulos. Sara está en peligro. Hay un ho