La mañana había terminado dejando una sensación de vacío en la mansión; Isabella y los niños no estaban, y Charly también se había marchado junto con Chiara y Matteo.
Un Bentley negro se detuvo frente a la entrada principal de la mansión Moretti justo cuando el sol comenzaba a declinar, bañando la fachada de piedra en tonos anaranjados y dorados. De él descendió Natalia Di Lorenzo, pero no era la mujer segura y calculadora que había aparecido meses atrás reclamando sus derechos. Esta Natalia te