Mientras las luces de neón de Las Vegas marcaban el inicio de un reinado implacable bajo el mando de Charly, quien empezaba a reconstruir su imperio con la frialdad de quien no tiene nada que perder, al otro lado del océano, el sol de Sicilia se hundía en el horizonte, tiñendo el Mediterráneo de un rojo carmesí que parecía un presagio de lo que estaba por venir.
En la villa Lombardi, el ambiente era eléctrico. Alessandra se preparaba frente al espejo de su habitación, vistiéndose no solo para u