La noche en Sicilia no era solo oscuridad; era un manto espeso que guardaba secretos y ambiciones. Tras la intensa tarde en el despacho, el ambiente en la mansión Lombardi había cambiado. El deseo seguía vibrando entre las paredes, pero ahora venía acompañado de una urgencia fría, la de quienes saben que la paz es un lujo prestado. Salvatore estaba en la biblioteca, frente a un monitor de seguridad que mostraba los perímetros de la propiedad. La noticia de los movimientos de Rebeca le había dev