La resaca del compromiso aún flotaba en el aire de la mansión, pero para Salvatore Lombardi, el descanso era un concepto inexistente. A la mañana siguiente de la cena de gala, la oficina principal de la mansión se había convertido en un búnker de alta estrategia. Tres de los capitanes más importantes de la familia estaban sentados frente a su escritorio de caoba, discutiendo las nuevas rutas de suministro que debían asegurar antes de que el invierno complicara los puertos.
Salvatore, con las ma