El restaurante *Aurum Heights* se alzaba en el piso treinta y dos del hotel más exclusivo de York. Desde sus ventanales, la ciudad parecía una constelación extendida sobre la tierra, vibrante y distante. La sala privada, reservada para la ocasión, estaba vestida de mármol oscuro, cortinas de terciopelo y una mesa redonda que aguardaba a seis comensales. Solo cinco llegaron.
Isabelle fue la última en entrar. Su presencia no estaba prevista, al menos no por todos. James la vio cruzar el umbral