Mundo ficciónIniciar sesiónCuando crees que tu vida es perfecta, siempre hay alguien que la arruina. Alysa es la emperatriz de Melione, un imperio gobernado por justicia e inteligencia gracias a su corte. Solo hay un problema, ella no tiene hijos y su marido solo le recalca estos problemas tachándola como culpable por su falta de compromiso marital, de esta manera esconde y se excusa de tener una amante. Haciéndola de lado y apodándola "la que falla" Una visita enemiga hace que su matrimonio se vea envuelto en una decisión crucial, la llegada de un rey amenaza el imperio, y a su gobierno. La caída viene con la emperatriz, por ende, en medio de desdichas planea hacer que la emperatriz caiga rendida a sus pies. Las traiciones son hermosas cuando hay justificación y en medio de una venganza un amor que lleva la palabra muerte.
Leer másEn los próximos años de matrimonio, la familia imperial Sorní ha entregado un gran linaje de miembros de la mesa redonda, pero nunca una emperatriz.
Detrás de ella un secreto que de ser revelado traería consigo un dolor inmortal, el cual mancharía la reputación del imperio Sareney. Lástima que en ese momento todo se estaba yendo al carajo. En un salón lleno de nobles que juzgan con la mirada. Ambos emperadores estaban en una situación apretada, su majestad el emperador Bennett Edevane estaba tranquilo en medio de una multitud enfurecida, la tranquilidad en su rostro era envidiable para su esposa quien ese momento estaba sufriendo la peor de las traiciones. La tensión en aquella sala junto con las miradas puestas en ella, era agobiante y acusantes, un hombre en medio de la multitud daba su declaración. —La emperatriz Alysa no tiene sangre noble, fue adoptada y criada por la familia imperial, pero ellos engañaron al anterior emperador y la hicieron pasar por la realeza. También es acusada por el intento de asesinato hacia la amante del ahora emperador Bennett, por falsificación y difamación, ante todas estas acusaciones el emperador Bennett es quien ahora tiene la palabra y deberá decidir qué hacer con esta farsante —señaló a la emperatriz Esas palabras hicieron que los presentes en la sala defendieron el puesto del emperador y el de la emperatriz, pero a su vez se enfocaron en arruinar a su monarca. —La ley de este imperio y de los demás, exige que debe haber una emperatriz y un emperador, juntos con la sangre de un noble, si no existe, entonces no podría llegar al puesto y la corona pasará a otro que sí cumpla con estas capacitaciones —una duquesa agitaba su abanico con una leve sonrisa en sus labios —Es bastante exigencia, además quisiera ver qué pasaría si todo lo que dice este hombrees mentira, no hay pruebas, por ende no hay culpables —mencionó un noble —Exacto, la emperatriz aún puede tener hijos con el emperador, además ¿cuándo han visto que el hijo de una amante obtenga la corona?, mientras la emperatriz le dé un hijo al emperador su puesto aún estará salvado, al igual que este imperio, ¿Por qué creeríamos las palabras de un aparecido? —mencionó el consejero Real Todos empezaron a dar sus opiniones del tema ignorando rotundamente la palabra del emperador. Quien estaba aburrido de escucharlos, se masajeó la sien y una vena brotó de su frente, apretó sus dientes y se levantó del trono. —¡Silencio! ¡yo soy el emperador, así que yo decido qué hacer con la emperatriz! Alysa estaba muerta de la vergüenza, pero se mantenía en su posición, las personas que estaban a su lado la empezaron a señalar, a juzgar, ningún miembro de su familia se presentó ante este juicio, y lo único que recibió de su suegra fue una cara de decepción. Entre todas las miradas era la única que le interesaba. —Solicitó el divorcio y el destierro de la emperatriz Alysa —anuncio «Destierro» —¡Espere, esto una locura!, no hay pruebas suficientes para incriminar a la emperatriz, su majestad le pido que recapacite su decisión y piense bien las cosas —gritó un noble esperando que su decisión fuera tomada Alysa apretó su vestido, la última mirada que le dedico a su marido fue una donde el odio salía a relucir. los demás quedaron boquiabierto, no les importaba que pasara con la emperatriz lo que importaba era el imperio, sin una emperatriz tan buena como ella, el imperio estaría acabado. —Su majestad, ¿puede mostrarles las pruebas que me incriminan? —declaro Alysa con frialdad —Sí usted quiere —Bennett mostro documentos escondidos en su chaqueta, entre esos la prueba de paternidad, y un acuerdo entre ambas familias —¿esto es suficiente? «De dónde los saco» pensó Alysa Empezó a leer frente a todos, los nobles murmuran mientras muestran fidelidad al emperador al terminar de leer, ellos con descaro abuchearon a la emperatriz nombrando en un coro: —¡Profana! Bennett sonreía al escuchar tal desprecio ante su mujer, después de varios minutos los insultos hacia la emperatriz frenaron. Dándole pie a su esposo de continuar hablando, le dirigió la mirada a la emperatriz. —Teniendo en cuenta esto, quiero que se quede en sus aposentos hasta el día que llegue el momento del divorcio. Por ende, ya no será llamada emperatriz —Bennett tenía el ceño fruncido —, hemos terminado con esto, los invito a que sean testigos de mi divorcio. Alysa se levantó con el ceño fruncido, manos juntas a la altura de su cadera mientras aquellos que habían dicho ser sus "amigos" susurraban insultos para ella, al mismo tiempo que abrían paso hacia la salida. Dos guardias la escoltaron hasta su habitación quedándose en la puerta. Sus damas de compañía al verla, hicieron una pequeña reverencia. —Majestad, pasó algo, se ve estresada y cansada ¿Quiere que preparemos un baño de agua fría para usted? —dijo Catalina, la dama de compañía con la que tenía más confianza Alysa afirmó con la cabeza, las damas empezaron a preparar todo para su baño, cuando estaba listo desvistieron a la emperatriz dejando sobre su cuerpo una bata, acomodaron su cabello, cepillándolo con un peine de plata. A través del espejo solo podía observar con mala cara a su dama de confianza. «Debo decirles que ya no deben llamarme "emperatriz" o "su majestad" se evitarían muchos problemas. Y ahora que fui yo quien dio la cara por la familia Sorní, lo más probable es que desmientan todo para salvar su imagen o solo se escondan en cobardía» Su baño paso rápido y fue vestida con ropas cómodas, a los pocos minutos recibió su comida. —¿Majestad no tiene hambre? —preguntó Catalina —No, no eso, y por favor no me llames más "su majestad" —Alysa tenía una leve sonrisa en sus labios que luego desapareció —Su majestad ¿Qué ocurre? —dijo la otra —¿Pasó algo en la reunión? —Catalina estaba angustiada —Sí, pasó algo. Me divorcie y seré desterrada cuando concluya el juicio —respondióSe quedó callada ante tal declaración, no sabía cómo responder más que con una sonrisa, no podía interpretar su amistad de otra manera que no sea de manera romántica.También le caía bien Adrián, él en poco menos de un mes llegó a ganarse un punto grato de confianza en ella, aparte de la alianza.Sus salidas habían sido realmente satisfactorias, y no se había vuelto a sentir así, después de Bennett.Era extraño, aquella cercanía con la que se asociaba tan bien con el rey.Le causó cierto momento de duda, junto con emoción, pero no importaba, trato de suprimir sus sentimientos, las ocultaría todo el tiempo que fuera conveniente para no saber más.—Alysa ¿estás bien? —preguntó y miles de copos de nieve empezaron a caer sobre sus cabezas—Sí, Adrián este truco, ¿puedes enseñarlo? —inquirió—Puedo enseñarlo, pero depende la cantidad de Magna que desbordan sus magos, como le dije, depende de mucha concentración —tomó el libro y deshaciendo aquel símbolo, todo aquel hermoso escenario desapa
—¿Tú contaste conmigo para responder esa carta? —pregunto, desvió su mirada a los documentos, para volver a ella —dime la verdad Alysa, ¿te gusta el rey?No hubo respuesta rápida, solo una expresión confusa de parte de la emperatriz, la cual le desagrado a su esposo.—¿Me estás hablando enserio? —cuestiono —No, solo quería ver tu reacción, de todas maneras, ya hay una decisión tomada, y antes de que opines, fueron quince días, por ende, recibirá su respuesta el ultimo día de su estadía.—Tiene un reino por el cual velar, debe regresar si la alianza no se firmara.—Pidió dos semanas para las negociaciones, esto no es nada —sonrió sin interés —si ya hay una reunión posponla y vamos a almorzar —tomo su espalda acompañándola a la puerta —¿tienes un postre en específico que deseas? —pregunto —Lo lamento, pero me temo que no almorzare hoy con usted —se separó de él —invite a Eileen, le debe muchas explicaciones por lo visto. Disfrute su almuerzo y nos vemos en la cena Su figura se aleja,
En la mañana del día siguiente, Eileen caminaba por los alrededores del jardín, sostenía una sombrilla para cuidar su piel del sol y así parecer más delicada.Un camino de piedras planas fue su pasarela, las flores la razón de resaltar, y las mariposas sus espectadores, había cumplido un sueño: vivir en la alta sociedad y tener a sus pies al emperador del imperio; sin embargo, su paz terminó pronto al ver a la condesa.Sus ojos se abrieron y su piel se puso más blanca de lo que naturalmente era.—Miren quién es, ¿Cómo has estado? SabandijaEse nombre la llenó de ira y su ceño se frunció rápido, apretó el mango y mordió su labio inferior.—Así que, cumpliste tu promesa, ahora vives entre la alta sociedad, como una amante, pero vives. ¿Por cuánto te compro el emperador? O te regalaste —dijo la condesa moviendo su abanico con elegancia demostrando diferencia—¿Qué quieres, Flor? ¿Crees qué volverás a humillarme cómo lo hacías? —menc
—Pero y usted, ¿no tendrán problemas con el emperador?—Ya me encargué de eso, no os preocupéis, ahora váyanse, el camino de salida es largo —ordenó con un tono dominante, como acostumbraba a hablarles cuando trabajaban para ellaTomaron los caballos y cabalgaron como se les había indicado, Alysa regresó al palacio, escondiéndose como una criminal, pero tranquila y satisfecha de saber que se hizo justicia por alguien de su pueblo.No estaba segura como jugaba Eileen y que planes tendrá para el futuro, aunque no le creyera bien, debía ser igual de mentirosa que ella para verle la cara a su esposo. A la mañana siguiente se dio la noticia de la fuga del reverendo y los soldados, Bennett estaba furioso por los hechos y mandó a una tropa de veinte caballeros para ir tras los fugitivos.También envió a un pequeño grupo a la casa de los soldados para hacer una pequeña requisa.Así fue toda la mañana, la noticia aún no caía a los oídos
Último capítulo