La celebración por el cumpleaños de Sophie y Miranda estaba en pleno auge. El gran salón de Belvedere Hill lucía iluminado con lámparas de cristal, flores blancas y doradas adornaban las mesas, y la música suave se mezclaba con las risas y murmullos de los invitados.
James en su mano, sostenía una caja de terciopelo negro.
Sophie estaba radiante, conversando con un grupo de amigos, cuando James se acercó. Con una sonrisa tranquila, abrió la caja y reveló un collar delicado, de oro blanco y