📍 Mansión Volkov — Desayuno en el comedor principal
La mesa estaba cubierta de porcelana blanca y plata reluciente. Arianna, todavía con el vendaje en la frente, comía en silencio una rebanada de pan dulce. El aire olía a café fuerte y a poder contenido.
Mikhail apareció con un traje oscuro, impecable, y un brillo extraño en los ojos. Se inclinó hacia ella y le acarició la mejilla.
—Amor mío… dentro de dos noches habrá una gala importante en Moscú. Y tú, como mi esposa, serás la joya más brillante de la noche.
Arianna parpadeó, fingiendo sorpresa.
—¿Una… gala?
—Sí. —El ruso sonrió satisfecho—. Irás conmigo. Todos deben verte, todos deben saber que Arianna Volkov existe. Quiero que el mundo entero muera de envidia al verte a mi lado.
Ella bajó la mirada, obediente.
—Como tú digas, Mikhail.
Él chasqueó los dedos y una de las doncellas se acercó.
—Prepara el coche. Hoy mismo iremos de compras. Mi esposa merece un vestido que haga caer a Moscú de rodillas.
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📍 B